Haced lo que Él os diga…

¡Buenos días con alegría! ¡Paz y bien! 😀

Ha llegado un NUEVO fin de semana!! 😀 Y… cuántas cosas me gustaría contaros!! A ver si puedo hacerlo pronto! De momento… seguimos disfrutando de la Vida y del regalo de la Eucaristía comunitaria, entre otras muchas cosas como… disfrutar de un rato con los jóvenes que están en la prisión, o mañana con personas que están en la calle… intentando saborear y exprimir la vida al máximo estando cerca de los que no tienen demasiado, aprendiendo de ellos y viviendo junto a ellos!

Bueno… Aquí os dejo con la Buena Noticia de hoy! 😀

De la Buena Noticia de Jesús de Nazaret según san Juan (2,1-11):

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: «No les queda vino.» Jesús le contestó: «Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.» Su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que él diga.» Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: «Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.» Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.» Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él.

Comentario de José Antonio Pagola sobre la Buena Noticia de Jesús de Nazaret según Juan (2,1-11)

LENGUAJE DE GESTOS

El evangelista Juan no dice que Jesús hizo “milagros” o “prodigios”. Él los llama “signos” porque son gestos que apuntan hacia algo más profundo de lo que pueden ver nuestros ojos. En concreto, los signos que Jesús realiza, orientan hacia su persona y nos descubren su fuerza salvadora.

Lo sucedido en Caná de Galilea es el comienzo de todos los signos. El prototipo de los que Jesús irá llevando a cabo a lo largo de su vida. En esa “transformación del agua en vino” se nos propone la clave para captar el tipo de transformación salvadora que opera Jesús y el que, en su nombre, han de ofrecer sus seguidores.

Todo ocurre en el marco de una boda, la fiesta humana por excelencia, el símbolo más expresivo del amor,  la mejor imagen de la tradición bíblica para evocar la comunión definitiva de Dios con el ser humano. La salvación de Jesucristo ha de ser vivida y ofrecida por sus seguidores como una fiesta que da plenitud a las fiestas humanas cuando éstas quedan vacías, «sin vino» y sin capacidad de llenar nuestro deseo de felicidad total.

El relato sugiere algo más. El agua solo puede ser saboreada como vino cuando, siguiendo las palabras de Jesús, es «sacada» de seis grandes tinajas de piedra, utilizadas por los judíos para sus purificaciones. La religión de la ley escrita en tablas de piedra está exhausta; no hay agua capaz de purificar al ser humano. Esa religión ha de ser liberada por el amor y la vida que comunica Jesús.

No se puede evangelizar de cualquier manera. Para comunicar la fuerza transformadora de Jesús no bastan las palabras, son necesarios los gestos. Evangelizar no es solo hablar, predicar o enseñar; menos aún, juzgar, amenazar o condenar. Es necesario actualizar, con fidelidad creativa, los signos que Jesús hacía para introducir la alegría de Dios haciendo más dichosa la vida dura de aquellos campesinos.

A muchos contemporáneos la palabra de la Iglesia los deja indiferentes. Nuestras celebraciones los aburren. Necesitan conocer más signos cercanos y amistosos por parte de la Iglesia para descubrir en los cristianos la capacidad de Jesús para aliviar el sufrimiento y la dureza de la vida.

¿Quién querrá escuchar hoy lo que ya no se presenta como noticia gozosa, especialmente si se hace invocando el evangelio con tono autoritario y amenazador? Jesucristo es esperado por muchos como una fuerza y un estímulo para existir,  y un camino para vivir de manera más sensata y  gozosa. Si solo conocen una “religión aguada” y no pueden saborear algo de la alegría festiva que Jesús contagiaba,  muchos seguirán alejándose.

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Así que…
introduzcamos la alegría de Dios
haciendo más dichosa la dura vida de quién tenemos cerca!!

¡¡FELIZ DÍA JUNTO A PAPÁ!!

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One Response to Haced lo que Él os diga…

  1. angel dice:

    Leia el evangelio de hoy sabado: Mc.2,13-17. Y como al principio la llamada parece ser a personas que son buena gente, trabajadora, responsable con la familia, preocuapada por la realidad de su pueblo. Pero esta vez a quien llama para que no tiene tan buena fama. No se si conoceis: “Un tal Jesus”, es muy interesante como describe la situación con Mateo y los demas discipulos. Y si comparamos, podriamos saber cual seria nuestra reacción sin aparece en nuestra comunidad, por ejemplo un terrorista, o un vilador, de niños. Seriamos capaz de acogerle como hermano, siendo que hoy en dia aparecen personas que no son sospechos, que lo unico es que son de otros paises y no tienen nada y no somos capaces de compartir, por ejemplo, nuestra casa. Somos capaces de tirar comida antes que darla y luego los vemos en los cubos de basura, y no hacemos nada. Bueno sí, rezar , ir a misa, vivir en comunidad, trabajar, pero y la manifestación de los hijos de Dios, el fruto de la eucaristia. No engañemos a nadie, no somos hijos de Dios.

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