A la vuelta… vuelvo cantado!

“…porque al ir, iban llorando, llevando la semilla;
más al volver, vuelven cantando, trayendo sus gavillas…”

Después de 20 días “caminado” por España con mi mochila… ayer llegué a casa. Al sentarme delante del ordenador esta mañana, me asaltaba la idea de escribir un pequeño “salmo” sobre este tiempo, una pequeña oración que recoja todo lo vivido, y sobretodo que recoja la paz y la confianza que siento y vivo en este momento para que no se me olvide cuando vengan tiempos peores… Pero, para ello, primero necesito recapitular.

Al salir de casa el martes, día 1 de marzo, me dirigí a Madrid, al retiro de la NAO (Noche y Arte en Oración). Llegué muy descentrada, había demasiados pensamientos, ideas y preocupaciones en mi cabeza como para poder estar en “silencio” un rato. Pero a la vez, llegué con tanta sed de Dios, con tanta necesidad de escucharle, de sentirle a mi lado… Fue una dura lucha… había momentos que el texto, la reflexión o “simplemente” la pasión o la paz con la que se compartía, conseguían llamar tanto mi atención, me seducían tanto, que Él ganaba la batalla y me dejaba en sus manos, me dejaba abrazar por sus palabras. Pero, había otros momentos en los que todos mis agobios vencían, y no había manera de que Papá-Mamá se hiciera hueco por ningún lado para captar mi atención.

Entre tanto y tanto, había ratos de risas, de mesa compartida, de conversación distendida, de vida revelada… que siempre ayudaban a olvidarse de uno mismo, para abrirse al hermano.

Así pasaron los días, hasta que llegó la tarde del viernes, día 4, y… había que preparar tantas cosas en el colegio donde se celebraba la NAO, y llegaban a su vez tantos amigos y personas queridas de distintos lugares de España a prepararlas, que… fue un regalo dejar de “pensar” para disfrutar! Por supuesto al día siguiente… hubo tantos regalos! Tantos encuentros! Tantas palabras! Tanta música (en el sentido más literal de la palabra, y también en el sentido más metafórico de la misma)! Miraras donde miraras había Vida! Incluso en mi!

Tras la preciosa eucaristía con la que concluye la NAO, el domingo 6, tomé un nuevo rumbo… Santander! Allí iba a pasar unos días junto a una comunidad que acoge a personas que han estado o están cumpliendo condena. Por supuesto… otro regalo! Esos días ya estaba más calmada, mi interior, se iba serenando, y ya iba siendo capaz de poder estar un rato en “silencio”. Estar en silencio, no significa necesariamente estar callado… uno puede estar callado, pero no estar en silencio… Yo entiendo el “silencio” como un estado en el que ni tu boca habla, ni tu mente habla… un estado en el que te sientes en paz, en el que todo tu ser esta callado, para abrirse a escuchar cualquier sonido oalabra de “fuera” (el sonido de un pájaro, el murmullo del agua, el viento que recorre los campos, el vuelo de una mariposa, una oración del hermano, la palabra de Papá-Mamá…) o de lo más profundo de tu corazón, aquello en nunca te atreves a escuchar, pero que siempre permanece dentro de ti esperando ser escuchado, tus anhelos más profundos, tus necesidades más sinceras, tus sueños más locos y utópicos…

Durante estos días, tuve momentos para trabajar, ayudando en la construcción de una casa (ahora sé poner suelos de madera, apuntillar, picar en la pared para abrir huecos para cables, talla en una puerta de madera el hueco para la bisagra, poner una puerta, alisar un suelo, lijar y pintar un suelo de madera…) y también tuve momentos para compartir junto a la comunidad, paseando, reflexionando, orando, comiendo… Momentos preciosos, que aportan pequeñas luces en el camino.

Al llegar el sábado 12, volvía  cambiar de destino. Ahora, “tocaba” mirar al sur, y pasé 13 horas en un autobús hasta que llegué a Sevilla, donde me esperaban unos amigos para llevarme a Huelva a un concierto  (o… una mini-NAO… jejeje), para pasar una estupenda noche, entre música, amigos, y risas! El domingo siguió siendo un estupendo día de compartir con amigos, y de reflexionar sobre algún aspecto de la realidad eclesial actual, entre cerámicas y dulces, seguida de una estupenda tarde de televisión en el sofá!! Qué bien viene una tarde así, en la que “pasas” de todo!! Y si además estás en buena compañía y te tratan como a una reina… ¡mejor que mejor! (Jejeje).

Tras dos días de esparcimiento, el lunes 14 me dirigí a Pueblo de Dios, donde estuve hasta el jueves 17, recapitulando todo lo vivido, y disfrutando como hacía tiempo que no lo hacía del SILENCIO, de un buen paseo, de un buen libro, del calor del sol, del aire fresco, de las estrellas, de muy buenas personas, de una buena película, de un vaso de leche caliente con galletas… creo que por fin, pude DISFRUTAR del SILENCIO, me sentía y me siento, serena, tranquila, confiada, paciente… si es que… TODO ES GRACIA! (jejeje).

El jueves 17 me dirigí a Málaga, para compartir un día con una amiga. Fue un día bastante intenso, porque la realidad que vive en este momento es muy dura, pero no dio tiempo a mucho, porque al día siguiente, el viernes 18 me fui a Granada, ésta ya sería mi última parada en este viaje.

El día y medio que pasé en Granada… fue otro grandísimo regalo! Allí me esperaba un buen amigo que hacía tiempo que no veía, y pude compartir con él y con su familia muy buenos momentos, además de sentir el calor del sol y también el tacto de la fría nieve, el placer de una ducha caliente, de comer riquísimos roscos caseros, tomatitos dulces, un buen jamón ibérico, beber un buen vino… y por último el primer viaje acompañada!! Qué diferencia!!

Señor,
que nunca se me olvide que tu presencia está siempre en mi Vida.
Que cuando no te escucho, es porque yo misma me he llenado de otras cosas.
Que aprenda siempre a vaciarme de mi, para llenarme de ti.
Que entienda que tu Palabra es siempre viva y eficaz.
Que sepa confiar siempre en ti, me lleves a donde me lleves.
Que entienda cada día, que tus tiempos no son los míos.
Que tu proyecto es mucho más grande de lo que yo misma me atrevo a soñar.
Que tu aliento derrama vida allá por donde pasa.
Que el sol que me abraza con su calor, es sólo una pequeña muestra de tu gran amor.
Que hay que beber de la fuente cada día, para no morir de sed.
Que no hace falta recorrer cientos de kilómetros para encontrarte.
Que es imposible vivir con alegría sino vives desde la confianza y la apertura.

¡GRACIAS Señor porque puedo volver a cantar!

3 respuestas a A la vuelta… vuelvo cantado!

  1. Antonio dice:

    Me alegro tanto que vayas encontrando paz!!! Es que al final, como tu siempre repites… TODO ES GRACIA. Y desde luego para mi es una gracia, pero muy grande, el haberte conocido. muchas gracias por seguir compartiendo… un lejano pero caluroso abrazo y BIENVENIDA, ÁNIMO Y A SEGUIR CONSTRUYENDO EL REINO!!!

  2. perlegrino dice:

    Pero que alegría tan grande leerte a tu regreso… y taaan feliz!!!
    Para cuando una “cena yogurth” y me cuentas con calma??
    Besitos!!!

  3. me alegra leerte… me alegro contigo de que puedas “volver a cantar” un beso grande kitty

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